Terminus
Pregúntale a la documentación de tu software.
Un agente lee los repositorios y la documentación de tu empresa, y te contesta en lenguaje llano. Sin programar, sin terminal, sin abrir un repositorio.
Windows 10 u 11. La primera vez, Windows avisa porque la aplicación todavía no está firmada: Más información → Ejecutar de todos modos. Después se actualiza sola.
El problema
En una empresa de software, la respuesta a «¿cómo funciona esto?» casi siempre vive en un repositorio que abren tres personas. Quien lleva el producto, el proyecto o la relación con el cliente acaba preguntando por chat y esperando a que alguien tenga un rato.
Terminus le da a esa persona el acceso, no el repositorio: el material entra como contexto de solo lectura y el agente lo lee por ella.
Cómo está hecho
El repositorio nunca se escribe
El agente trabaja parado en una carpeta propia, fuera del código, y lo que produce sale como artefacto. No es una promesa del prompt: es dónde está parado el proceso.
Trae lo que hace falta
Git y el CLI de cada agente se instalan dentro de la aplicación, no en el sistema. Desinstalarla se lo lleva todo.
Tu cuenta, tu suscripción
Terminus no guarda credenciales de nadie. Usa la sesión que ya tienes con Claude, Codex o el agente que uses.
Herramientas con un botón
Figma, Jira y Confluence se conectan por MCP. Cada servidor trabaja con los permisos que tu propia cuenta ya tiene — la aplicación no añade ni quita ninguno.
En qué punto está
En desarrollo activo, y se usa a diario para construirse a sí misma.
- Windows tiene instalador. macOS todavía no.
- No está firmada con certificado del sistema, así que Windows avisa una vez. Las actualizaciones siguientes no vuelven a avisar.
- El código fuente no es público.